La Guerra Mediática contra Cuba se organiza desde diferentes estructuras e instituciones desde los Estados Unidos de América. El primero de ellos es el Consejo de Seguridad Nacional (NSC), que dirige la política contra nuestro país en todos los órdenes.
También existen Grupos o Centros de Estudios sobre Cuba vinculados con los Servicios Especiales Norteamericanos y los Grupos de Estudios Cubanos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) , que proponen las políticas a seguir por estas organizaciones.
Por su parte, la United States Information Agency (USIA) –Agencia de Información de los Estados Unidos– es la que lleva a cabo los objetivos estratégicos contra sectores o grupos sociales en Cuba, para lo cual utiliza a la emisora subversiva Radio Martí . Esta agencia constituye el principal instrumento de la guerra mediática contra Cuba. Constituye el aparato de propaganda oficial del gobierno estadounidense a través del cual se expresa al mundo entero los lineamientos aprobados por el Ejecutivo y el Consejo de Seguridad Nacional y desde la Guerra Fría desempeñó un papel sustancial en la guerra de las ideas contra la Unión Soviética y demás países socialistas del Este europeo.
En cada embajada de Estados Unidos, se desempeña un funcionario de la USIA con el rango diplomático de primer secretario, subordinado directamente, en sus tareas, al Centro Principal de la USIA en Washington.
Al interior de la Agencia, existe un Departamento de Información y Análisis, cuyas funciones son:
Otro de sus medios más importantes es Voz de las Américas (Voice of America, VOA), el Servicio de Transmisiones Radiales de la USIA –fundada el 24 de febrero de 1942–, conocida entre los medios de los Servicios Especiales de esa nación como la vanguardia de la propaganda moderna.
En un análisis de la guerra mediática contra el socialismo en la etapa de la Guerra Fría se debe señalar la referencia al papel desempeñado por las emisoras Radio Europa Libre y Radio Libertad, que junto a RIAS (emisora subversiva radicada en Berlín Occidental que transmitía hacia la República Democrática Alemana), fueron importantes antecedentes de la emisora subversiva Radio Martí y de las fonías contrarrevolucionarias de origen cubano.
Los centros de pensamiento, conocidos en la literatura política norteamericana como «tanques pensantes», asociados a la guerra mediática cumplen importantes tareas, entre ellas:
Entre las más relevantes direcciones de trabajo se pueden mencionar las siguientes:
Las campañas de propaganda son operaciones de guerra mediática diseñadas, planificadas y ejecutadas por los Servicios Especiales con el propósito de promover acciones de subversión político-ideológica en el teatro operativo. Son el resultado de un estudio sociológico, político, económico y militar. Se expresan de forma constante y sistemática; participan las diferentes formas de propaganday en ellas intervienen, armónicamente integrados, todos los medios de comunicación social, los centros de pensamiento, los aparatos de inteligencia y subversión política. Un estudio y análisis operativo de las campañas de propaganda permite deducir los lineamientos estratégicos de la nación que agrede en relación con la nación agredida.
Los filósofos que promovieron la guerra mediática en los años cincuenta del siglo XX, entre los que se puede mencionar P. Linobergen y H. Osterode, han propuesto la «fórmula STASM» para utilizarla en la concepción y ejecución de la guerra mediática, que significa:
S- Source (fuerte)
T- Time (tiempo)
A- Audiencia (audiencia)
S- Subject (asunto)
M- Mission (tarea)
No se trata de improvisación. Se trata de un fuerte sistema que pone la comunicación al servicio de los intereses injerencistas norteamericanos.
Fragmento tomado del artículo inédito: «La Guerra Mediática de los Estados Unidos contra la Revolución Cubana: una visión histórica y una percepción política».